Encarna Sanchis Sáez, Presidenta de la Confederación de Comerciantes y Autónomos de la Comunidad Valenciana (COVACO), en representación de Unió Gremial, Facpyme, Federación de Comercio Pymec, Fecom y Fevalco, de nuestras más de 200 asociaciones y gremios y nuestros más de 35.000 comerciantes asociados en la Comunidad Valenciana
En las últimas semanas se suceden las declaraciones de representantes del Gobierno central sobre la conveniencia de ampliar horarios comerciales en toda España como si esta fuera la panacea para el sector comercio y para un consumo tan deprimido como nuestra economía. Parecen querer convencernos de que sólo abriendo 365 días al año, 24 horas al día, los españoles compraremos más y así mejorará la economía y se creará empleo. Pero esa previsión no se corresponde en absoluto con la experiencia, ni siquiera en la Comunidad de Madrid, donde este martes se aprobó la nueva ley que permite a cualquier comercio abrir todo el día todo el año.
Después de tres años de fuerte retención de consumo y descenso de las ventas, no se entiende el empeño del Gobierno estatal en establecer una medida que claramente perjudica al comercio urbano, constituido por pymes, autónomos, mercados municipales y supermercados.
Cuando desde la Secretaría de Estado de Comercio o desde la Dirección General, ambas dependientes del Ministerio de Industria, Turismo y Energía, nos cuentan las bondades de esta propuesta, se olvidan de que sólo beneficiaría a cinco grandes operadores de distribución comercial, perjudicando al resto del comercio, que es el que realmente da servicio a los barrios de todas nuestras ciudades y pueblos.
Cuesta creer que en un momento como el actual el Gobierno central pretenda aplicar una medida especialmente dura y controvertida como esta, más con la complicada situación en la que nos encontramos las pymes y autónomos de comercio de este país, que estamos haciendo un ingente esfuerzo por continuar abiertas y mantener los empleos a costa de los ahora más que reducidos beneficios. Esfuerzo que el Gobierno estatal ni nos reconoce ni valora.
La Ley de Comercio de la Generalitat Valenciana, aprobada con consenso del sector hace poco más de un año, establece que el comercio en nuestro territorio puede abrir hasta 90 horas semanales. Eso supone 15 horas al día, de lunes a sábado, tiempo más que suficiente para que cualquier establecimiento comercial, con independencia de su tamaño o fórmula jurídica, cubra la demanda de sus clientes. Sólo la superan o igualan 3 de las 17 autonomías. El resto establece el límite semanal en 72 horas, lo que sitúa a España a mucha distancia de otros países más restrictivos, como por ejemplo Alemania, nuestro referente económico en Europa.
Más horarios sí implica directamente más gastos estructurales, que no se compensan con un supuesto incremento de las ventas. En este punto coincidimos con los supermercados, que ya han reconocido que esta medida tendría que ir acompañada de un aumento de los precios para que las pérdidas no fueran todavía mayores.
Además, si comparamos horarios con la evolución de las ventas y del empleo en el sector del comercio minorista, la conclusión es que no existe ninguna correspondencia entre más apertura y más ventas y creación de empleo, porque el nivel de consumo no depende tanto de horarios como de la capacidad de gasto de cada ciudadano. En cualquier caso, tendría más sentido equiparar las legislaciones autonómicas hacia la media que hacia los extremos.
Desde el punto de vista del consumidor, la propuesta también ofrece ciertas dudas. No sólo no existe ningún estudio oficial en el que el consumidor reclame más libertad de horarios, sino que a pie de calle el sentido común se impone y se entiende que con los niveles de paro y la capacidad adquisitiva que tienen hoy los españoles no se va a comprar más por que las tiendas abran más horas.
La normativa actual garantiza que la demanda de los consumidores esté plenamente cubierta cualquier día de la semana. Las tiendas de conveniencia que todavía subsisten ofrecen un servicio los domingos a los consumidores que lo requieran. Contamos además con los festivos habilitados para la venta en fechas en las que se entiende que el consumo es mayor e incluso con el comercio electrónico las 24 horas, 365 días. También las necesidades de los turistas están garantizadas gracias a la delimitación de las zonas con horario comercial especial.
Ser más flexibles para atender mejor a los consumidores es trabajo nuestro, pero definir el modelo económico y social de futuro que justifique los sacrificios de hoy le corresponde al Gobierno.
A las pymes y autónomos de comercio nos ayudaría conocer cuál es el papel que tendrá el comercio en ese nuevo modelo una vez superada la crisis y que el Gobierno nos diga claramente si propiciará un modelo comercial basado en el comercio de proximidad o, por el contrario, optará por un modelo en el que primen los grandes operadores frente al tejido comercial urbano diverso y de proximidad.
No es momento de cambiar lo que se consiguió por consenso y funciona medianamente bien, sino de centrar los esfuerzos en aplicar medidas que incrementen el consumo, favorezcan la creación de empleo y garanticen la viabilidad de las empresas, que se pongan en marcha medidas de apoyo al emprendedor, medidas que favorezcan la contratación de personal cualificado con independencia de su edad, y que equilibren políticas recaudatorias, como la subida del IVA, con importantes rebajas fiscales.